Con “G” de García Márquez o de Google


Las nuevas tecnologías han venido marcando una tendencia de comunicación con los usuarios vía Internet que puede ir en detrimento del arte de escribir y de la respetable profesión del periodismo. Más allá de los recientes requerimientos del oficio, los periodistas de nueva contratación deben enfrentarse a determinadas pautas de redacción y maquetación. 

Google

Fotogramas de “Deconstructing Harry”, de Woody Allen

 

Este es un post demorado, uno que desde hace tiempo he querido escribir, pero fue un tweet de mi compañera Gemma Alcalá a raíz de una “oferta de empleo” del Washington Post para periodistas y editores gráficos lo que finalmente me ha convencido a no postergarlo más.

 


Las nuevas tecnologías y la difusión de internet han traído consigo la interacción del usuario con las marcas, algo impensable tres de décadas atrás, cuando yo empezaba a aprender a leer y escribir. Las marcas, dada esa interacción y el nuevo carácter de la Demanda filtrada por la información, han optado por estrategias de acercamiento al consumidor a partir de la creación de contenido de valor que las conecte con sus clientes. Este es el corazón de lo que llamamos marketing de contenidos.

El content marketing se apoya en varios tipos de formatos, más o menos acordes al producto o servicio en cuestión, pero el más extendido a día de hoy es la palabra, incluso mucho más allá de la imagen. Los blogs de las marcas, el plato fuerte de sus webs porque es ahí donde estas alojan sus contenidos gancho, ponen a disposición de los internautas toda suerte de listas top, guías, recopilaciones “best of”… de modo que el texto es, a fin de cuentas, el recurso más empleado en el Inbound Marketing.

Todos los bloggers lo sabemos: los usuarios no tienen tiempo para leernos, los artículos tienen que ser escaneables, los títulos tienen que ser potentes, porque la combinación de estos fundamentales factores, entre otros, hará que logremos agradar a San Google para que nos coloque en su altar de honor.

Pero a los que nos gusta escribir, los que disfrutamos de la palabra, los que nos regocijamos con un título mordaz, los que gozamos del juego del verbo y el hilar de las expresiones no vemos francamente limitados en este nuevo empeño de darle prioridad al esquema frente a la prosa.

Qué nadie me tilde. No estoy alucinando, no soy una perdida, la necedad no ha turbado mis instintos marketeros  –mis artículos también son escaneables porque soy otra mera sierva de Google- pero permitidme mi derecho a la reivindicación, a gritar en nombre de Kafka, de Martí, de Poe, por el honor de Oscar Wilde.

Si en defensa de las marcas tenemos que hacer un contenido accesible a todos los públicos, de fácil entendimiento, claudico y acepto, ¡no sabré yo la importancia de llamarse Ernesto de conectar con el usuario!, pero sálvese aquel que pueda, SÁLVESE LA PRENSA.

Ya la era digital ha cobrado suficientes víctimas páginas a los periódicos; sólo uniendo los ejemplares de lunes a jueves, todos juntos, podríamos juntar las páginas suficientes para armar un antiguo número de El País o de ABC. Lo sabemos y no importa, menos árboles caídos en nombre la actualidad informativa, pero ¿Listas en El País? ¿Tiene El País, u otro periódico de su altura y prestigio, que recurrir a listas mundanas para ganar lectores? ¿Tienen también los periódicos que rendirle pleitesía a Google?

¡Cuidado! Cuidado porque la escaneabilidad fulmina a la prosa, porque las listas enumeradas hacen añicos el concepto de párrafo. Cuidado porque es tan frecuente la tendencia de redactar en segunda persona del singular que al final el verbo empobrecerá y las conjugaciones se irán al mismísimo carajo.

Al periodismo le costó mucho más que un simple esfuerzo edificar la disciplina de la información, han sido muchas las cabezas rodadas en el afán de aparecer no en primera plana, sino en alguna. El artículo es un arte, la entrevista… la crónica. ¡Salve el Cielo a los buenos cronistas y les ceda un lugar de privilegio a la diestra de todo lo noble, santo y justo porque la crónica es el punto de tangencia entre el periodista y el ser humano!

Me despido. Hoy no fragmento mi texto, hoy no pongo negritas, no hago esquemas, no pongo subtítulos. Hoy paso de Google, de posicionar, de rendir cuentas a la pluralidad. Por respeto a los que me enseñaron a escribir, por los que me hicieron disfrutar con la arquitectura de su prosa, porque es infinitamente más sencillo escribir con guiones –algo a la mano de cualquier persona alfabetizada- que describir la historia familiar más fantástica a cien años vista de una soledad inquebrantable; nombres y apellidos repetidos y un lector en pleno júbilo, atento a cada frase. Cien años, que ojalá hubieran sido doscientos.

 


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2 Comentarios en “Con “G” de García Márquez o de Google

  • Gemma

    ¡Sí, Señor! Se masca esa rebeldía tan característica en ti. Esa disconformidad. Milena, el arte, es eso arte. No Escribir es un arte, y TÚ ERES UNA ARTISTA. Gracias por tenerme en cuenta ?

    • Milena González
      Milena González Autor

      Chiquilla, que se me salen los colores. Ahora en serio, avisados estamos, yo creo que hay que actuar con conciencia o terminaremos cargándonos la lengua con tanto guión y tanto ponérselo fácil al lector.Un abrazo,Gemma, de los grandes y regresa cuando quieras